Las emociones. Cuestión de salud.

Según el carácter del lector de esta sencilla frase, podrá sentirse atemorizado o estimulado. Así somos la raza humana, que a veces parecemos cortados por el mismo patrón y otras, más raros que un perro verde. Cierto es, que muchos de los acontecimientos de nuestra vida vienen marcados por el contexto concreto en el que llegamos a este mundo (lugar, fecha, familia, entorno social y político…). Cuántas veces pensamos acerca de nuestra suerte al respecto y nos comparamos con otras personas a quienes en general creemos más afortunadas, ¿verdad? Razón de más cuando estás leyendo este artículo muy probablemente en la sala de espera de alguna consulta médica.

En la tómbola vital todo puede ocurrir; hay personas que no se cuidan nada y están sanos como robles y personas que crean y mantienen unos hábitos saludables toda su vida y la enfermedad les sorprende con cara de estupefacción. Y como en la salud, en el resto de ámbitos de la vida,… Esto es cuestión de probabilidad, y el hecho de cuidarse aumenta la probabilidad de disfrutar con salud la mayor parte de tiempo. Del mismo modo, crear y mantener unas pautas educativas adecuadas con nuestros hijos, aumenta la probabilidad de que la adolescencia no nos pille por sorpresa y que disfrutemos embobados viendo a aquellos pequeños guerreros, haciéndose cargo de sus vidas con éxito. Estamos ya habituados al término “Inteligencia Emocional”, aunque aún andamos un poco verdes en su práctica (yo la primera).

Entendiendo que se trata de ser capaces de identificar y gestionar correctamente nuestras emociones, a ver quién es el listo capaz de mantener la calma y gestionar la ira en situaciones críticas en esta vida con tantos zamarros por metro cuadrado. O quién se levanta fácilmente tras un bofetón vital (la pérdida de alguien querido, el desempleo, una ruptura de pareja, etc,…), que el elenco es variado ¿verdad?

La mala noticia es que necesitamos toda una vida para aprender a gestionar nuestras emociones, pero la buena es que está en nuestras manos hacerlo ¡y es gratis!, que tal y como anda la cosa, es de agradecer. Esto es como la decisión que más de dos valoraréis en cuanto desgranemos el último día de este 2015:

Apuntarse al gimnasio, …veamos.

Habrá quien como yo, por falta de motivación y compromiso con el esfuerzo que requiere, irá un par de días y comenzará a esforzarse en crear excusas para dejarlo (no se me fustiguen aún, que en esta situación están desarrollando la creatividad y ésta es una valiosísima competencia). Sólo cuando de forma concreta se encuentran motivos poderosos para esforzarse en algo, aumenta nuestra probabilidad de conseguir realizar el esfuerzo necesario que venza la pereza y arraigue el compromiso (¿o no has hecho nunca una valiente locura por amor?,…).

Con el entrenamiento en el manejo de nuestras emociones, podremos cada día prestar atención a cómo impactan en nosotros las situaciones del día a día, a qué emociones se ven despertadas en ellas, y desarrollar posibles respuestas positivas que nos ayuden a salir airosos e incluso reforzados.

La vida es un vaiven de olas que van y vienen

La próxima ola, puede sumergirte por completo. Puedes decidir no hacer nada y quedar a merced de tu suerte o puede que decidas luchar para sacar la cabeza y poder respirar. Si mantienes la alerta con tu entrenamiento diario, es posible que poco a poco aprendas a surfear y aunque siga sin gustarte el sabor del agua salada porque las olas no van a dejar de llegar, seas capaz de lograr un estado de equilibrio sobre tu tabla y quién sabe, hasta disfrutar de la vida. ¿O no vinimos a eso? Te invito si te apetece intentarlo, a que continúes leyendo esta sección en el próximo número de esta querida revista, ya que comenzaremos con nuestro entrenamiento emocional.

Te aseguro que parecerá sencillo pero llevar a la práctica lo leído, requerirá mucho esfuerzo y sobre todo valentía, valentía para desaprender algunos comportamientos mantenidos durante toda una vida y aprender otros modos de actuar en situaciones difíciles. Sólo así aumentarán nuestros recursos, y en lugar de reaccionar siempre del mismo modo ante las dificultades, podremos elegir entre varias posibles respuestas.

¿Puede que así suframos menos y seamos un poquito más felices? Creo que este camino que hoy comienza puede ayudarnos a dar un paso más y convertir la inteligencia emocional, en libertad emocional.

Quién sabe, la vida es un viaje desconocido por caminos inesperados,…

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